2013
Acuarelas sobre papel
Esta serie nace de una sensación difícil de nombrar: la percepción íntima de que algo estaba por abrirse.
Mientras pintaba, no buscaba representar un paisaje ni una forma reconocible. Las acuarelas aparecieron como registros de un estado de transición, de esos momentos en los que una vida comienza a desplazarse silenciosamente hacia otra. Los gestos circulares, las aperturas luminosas y los espacios en blanco surgieron como señales de pasaje, como respiraciones entre lo conocido y lo que aún no tiene nombre.
El agua tuvo un papel esencial en el proceso. Dejé que el color se expandiera, se encontrara y se transformara sobre el papel, aceptando lo imprevisible del recorrido. En ese movimiento aparecieron cavidades, órbitas, túneles, horizontes y centros vibrantes que no fueron planificados, sino descubiertos.
Umbrales habla de la intuición de un cambio: nuevas posibilidades, nuevos caminos, otra historia comenzando a insinuarse. No se trata de una llegada, sino del instante previo; el momento en que algo interior reconoce que ya no puede permanecer igual.
Estas obras son, para mí, imágenes de la apertura. Fragmentos de un tránsito emocional y espiritual donde la pintura funciona como un espacio de escucha y el color como una energía que anuncia aquello que todavía está naciendo.