Paisajes breves

2015

Acuarelas sobre papel

Reducir la forma hasta que el silencio comience a hablar.

En estas acuarelas intenté volver a lo mínimo. Hacerme pequeña para poder escuchar.

Después de trabajar en escalas más amplias, necesité condensar el tiempo, acercarme al detalle, al sonido del agua sobre el papel, al olor de la tinta, al instante en que una mancha apenas aparece y decide permanecer.

Cada obra fue pintada en silencio, dejando que el vacío tuviera el mismo peso que la forma. No busqué representar un paisaje visible, sino la sensación de un paisaje interior cuando se reduce a lo esencial: una línea, una gota, una vibración, un remolino, una respiración.

Estas piezas nacen de la economía del gesto. En ellas el blanco no es ausencia; es espacio de escucha. La imagen aparece suspendida, como algo que todavía está formándose o a punto de desaparecer.

Quise encontrar en lo mínimo un universo. Que una pequeña concentración de agua y color pudiera contener profundidad, memoria, distancia y tiempo.
Paisajes breves es una práctica de atención: detenerse, mirar lo casi imperceptible y permitir que, por un instante, el mundo ocurra en una escala íntima.

Horizontes mínimos

 

Pequeñas cosmologías

 

 

Anotaciones verticales