Ensayos de formas vivientes

2018

Tinta sobre papel

Estas tintas no representan organismos existentes. Son apariciones.

Cada pieza surge del encuentro entre el agua, la tinta y el tiempo de expansión del pigmento sobre el papel. No hay un dibujo previo ni una forma que deba alcanzarse. La imagen se construye a partir de pequeñas decisiones y de una atención sostenida a lo que la materia propone.

Las formas recuerdan ojos, células, semillas, cuerpos microscópicos o criaturas marinas, pero permanecen en un estado incierto, como si estuvieran ensayando distintas posibilidades de existencia. Me interesa ese momento anterior al reconocimiento, cuando la vida todavía no se ha fijado en una identidad estable.

En esta serie trabajo la idea de lo viviente no como representación de la naturaleza, sino como energía de transformación. La tinta se abre, se repliega, se condensa y deja rastros que parecen respirar. Cada imagen es un organismo posible, una estructura sensible que emerge y desaparece al mismo tiempo.

Ensayo de formas vivientes reúne estas presencias mínimas: fragmentos de una biología imaginaria donde la fragilidad, la mutación y el movimiento son la verdadera forma.